Post 4: La Carta

La época navideña termina ya. Por fin. Una vez que te haces adulto la Navidad no suele ser igual que cuando eras pequeño. Pierde esa magia, ese aire de expectación constante, estar expectante. Supongo que muchos de vosotros y vosotras habéis escrito la carta a los Reyes Magos y que, quizás, os hayan traído lo que hayáis pedido. Hace años que no escribo una carta a los Reyes. Hace años que no celebro el día de Reyes, pero de vez en cuando hay que retomar las tradiciones.


En esta ocasión la carta va dedicada a alguien más especial. Allá va.


Querida abuela,


Hace años que dejamos de celebrar Reyes, pero tú siempre mantuviste la costumbre de regalarme un décimo de la lotería del Niño, por si acaso. Recuerdo venir siempre a tu casa cada 6 de enero a comer roscón con chocolate. Ese roscón tan rico de San Onofre que ibas a comprar cada año. Nosotros traíamos el chocolate. Y los regalos. Y la locura de ir de aquí para allá en este piso tan pequeño. Pero qué bien lo pasábamos, todo eran risas. Esa tradición se dejó atrás y comer el roscón el día de Reyes ya no sabía igual si no era en tu casa.


Ojalá te pudiera contar lo feliz que estoy de poder cuidar de tu casa, donde viviste tantas cosas, este núcleo tan especial. Hoy, día 6 de enero, me he comprado un roscón y he comido un trozo (o quizás tres) con una buena taza de chocolate caliente. A tu salud.



A veces está bien retomar las tradiciones familiares.

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